Este artículo presenta ideas y casos prácticos que muestran cómo los datos y los estudios pueden apoyar la toma de decisiones en las distintas fases de elaboración de las políticas públicas.
La elaboración de una política pública suele comenzar con la identificación de los asuntos que se consideran prioritarios. A partir de ahí, se lleva a cabo una fase de diagnóstico orientada a comprender el problema y analizar sus causas.
Sobre esa base se pasa a la fase de diseño, en la que se definen y seleccionan las posibles soluciones, que posteriormente se desarrollan y ponen en marcha durante la fase de aplicación. En este momento se toman decisiones clave para ajustar la comunicación, los procedimientos y la gestión del proceso.
Una vez aplicada la medida, es imprescindible realizar un seguimiento y una evaluación que permita comprobar si se han alcanzado los objetivos previstos y si la intervención ha respondido al problema inicial.
Los resultados de la evaluación sirven para mejorar futuras actuaciones, tanto en relación con el mismo problema —si persiste— como en otros ámbitos similares en los que las conclusiones puedan resultar útiles.